Jimmy López Morillo
Cada vez falta menos tiempo para el gran compromiso de todos los
revolucionarios venezolanos. No es para nada un secreto: el 28 de julio, una
vez más, la Patria se juega su independencia y soberanía y en ella están
puestas las esperanzas, de nuevo, de los movimientos progresistas del planeta.
Por supuesto, en la misma medida en la cual se acerca esta fecha clave para
nuestro futuro, el imperio estadounidense, con todo su poderío político,
económico y mediático, arrecia su campaña en contra del presidente y candidato
Nicolás Maduro, la Revolución Bolivariana y, por supuesto, la amplia mayoría
del pueblo venezolano que lo respalda.
En función de ello, las transnacionales de la comunicación, tanto dentro
como fuera del país, van construyendo narrativas en las cuales minimizan las
masivas movilizaciones de las fuerzas revolucionarias y magnifican las del
candidato virtual y la que te conté, tratando de imponer en el imaginario
colectivo una imagen sublimada, heroica de sus actos de campaña.
Debemos hacernos preguntas no tan ingenuas como: ¿Es cierto que a dónde va
la que te conté meten preso al canoero que la ayuda a cruzar el río, cierran la
arepera donde se come una de pernil o la venta de empanadas donde se mete una de
camarones?
¿Será verdad que encanaron al que le brindó un guamazo de cocuy, una birra
bien fría o le ofreció un buen buche de 5 estrellas que rechazó porque era muy
temprano; que clausuraron al hotelucho donde echó un guinde o la taguara donde
disfrutó de un pabellón?
¿Tendrán veracidad quienes juran por estas siete cruces que al policía que
le picó el ojo lo suspendieron o le quitaron licencia y moto al motorizado que
le dio la cola en no sé cuál escondido lugar? ¿Habrá credibilidad en quién
garantiza que a la pobre mujer con seis muchachos y sin marido la dictadura le
arrebató el apartamento que le dio en la Misión Vivienda, después que la
susodicha doña se le metió sin permiso para hacerse la foto, darle un beso y
después salir corriendo a limpiarse su bembita burguesa?
Porque eso es lo que se publica dentro y fuera del país y, de ser cierto, hay
que decirlo, sería una pésima estrategia y una gigantesca estupidez. Es lo que
nos tratan de vender todos los días esas corporaciones, manipulando, tratando
de consolidar la matriz de opinión necesaria para cantar fraude cuando ya todo
lo tengan perdido.
Esa es la falsa épica que debemos combatir con solidez ideológica, sin caer
en sus trampas, siguiendo en nuestra misión de ir construyendo la inevitable y
gran victoria que lograremos el 28 J.
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